
Capitulo 2
Illinois, Chicago
15 de Noviembre del 2011
*Narra Belle*
Hace solo 15 días que mis vacaciones habían comenzado. Hace solo 10 días que había sido mi cumpleaños. Hace solo 5 días que Mike me había dicho que mi madre no estaba muerta. Hace solo 5 días mi mama había llamado a mi padre para decirle que después de 14 años quería verme...
Me encontraba sentada en uno de los asientos del Chicago O´ Hare Airport esperando mi vuelo con dirección a Los Ángeles. Llevaba esperando una hora completa y todavía faltaban 30 minutos más. Así que, me acomode mejor en mi asiento - si eso era posible - y dormite por unos cuantos segundos. 1, 2, 3...Me removí sintiendo como mi cuello dolía. Intente mejorar la posición recostándome en un hombro, después en el otro y termine por echarme hacia atrás tratando de imaginar una almohada blanda y cómoda, mi cama larga, las cortinas cerradas en mi balcón, eran las 6 y podía seguir durmiendo...
¡BAM! Mi cabeza cayó en el borde del respaldo.
Gruñí y me incorpore de golpe. La señora a mi lado me miro con mala cara. Vaya fantasía me dije. Lástima que eso era solo un sueño y yo estaba a punto de tomar un vuelo que probablemente cambiaria mi vida, si no por completo la parte de mi cerebro que guardaba la lógica y la cordura tenía probabilidades muy altas de no funcionar.
Renuncie a la idea de dormir cruzándome de brazos y mirando las pocas palmeras que rodeaban el edificio. Aunque claro, me arrepentía de no haber preparado mi maleta días antes. Probablemente no hubiera tenido que levantarme a las 6 para elegir mi ropa, que podríamos llamarlo más bien a lanzar las cosas a la primera mochila que encontré en lo alto de mi armario con los ojos entrecerrados y bostezos cada dos segundos. Lo más increíble de todo es que haría lo mismo si se repitiera. Me había tomado cinco largos días aceptar que iría a otra ciudad y esa otra ciudad era Los Ángeles; un mundo totalmente desconocido para mí. Acostumbrada a la paz, la tranquilidad del lago y un buen libro bajo el árbol de manzanas sentada en la hamaca que colgaba de él, dudaba que fuera a ser lo mismo. A menudo Zoco, mi mejor amiga, se quejaba de que no salía lo suficiente y si yo no salía, ella tampoco. No es que dependiera de mí pero siempre hemos hecho las cosas juntas desde que estábamos en secundaria y ella decía que se sentía como si una parte de ella faltara. Y eso lo puedo entender porque yo me siento de la misma manera. Es algo raro en realidad, ella es extrovertida, le gustan las fiestas y ha tenido un montón de novios, en cambio, yo soy tímida, prefiero mirar el atardecer que ir a un club y solo he tenido un novio en toda mi corta vida. Supongo que nos une la sangre. Ambas somos de descendencia latina. Los abuelos de Zoco son de México y los míos de Perú.
Suspire impaciente. Me puse los audífonos de mi Ipod para tratar de calmarme y comenzó a sonar uno de los temas que James Newton Howard hizo para Peter Pan, la película no animada. Se preguntaran si soy amante de la música clásica, bueno pues la respuesta es no. Aunque yo la llamo música instrumental pero no es lo único que me gusta. Los clásicos de los 50´s son mis favoritos y lo único que escuchaba todos los días en el Bar de mi padre, Soler´s Rythm. Amaba la rocola al fondo del local donde podías acercarte a poner la canción que quisieras gratuitamente, los amigos de mi padre que iban cada tarde a pedir una cerveza o dos y los miércoles de micrófono abierto donde comenzó mi carrera musical - si podemos llamarla así - y donde la ex banda de mi padre tocaba como recuerdo de los viejos tiempos. Extrañaría cada uno de esos pequeños detalles, nada cambiaría eso.
Baje el volumen de la canción y observe mi reloj, 8:50. Alce la cabeza para ver si había alguna empleada que pudiera orientarme para saber a dónde tenía que ir para abordar mi vuelo.
-Vuelo #440 con dirección a Los Angeles despega en 10 minutos, vuelvo #440 con dirección a Los Angeles despega en 10 minutos. Diríjanse a la Sala Sur D5, diríjanse a la Sala Sur D5 - dijo la voz gangosa de una asistente por el interfón. Suspire aliviada, nunca me había gustado pedir direcciones. Mire al ejecutivo con su típico portafolio negro que estaba a mi lado izquierdo y a la mujer cerca de los 50 años con un chaleco de pieles café que se encontraba dormida a mi lado derecho. La verdad era que el aeropuerto estaba un poco vacio esa mañana, éramos los únicos sentados en esa fila de asientos incómodos. Me levante y camine hacia el pasillo en donde había un letrero que decía "Sala Sur D". Camine un poco mas hasta ver el número 5 escrito en color azul en un poste de metal con un círculo arriba. Justo al lado del poste se encontraban dos policías, el detector de cosas; donde dejas tu maleta y objetos personales, y el arco en donde tenía que pasar yo. Deje la única maleta que había traído conmigo, detuve la música de mi Ipod y pase por el arco. Me hicieron quitar la gorra de los White Soxs de Chicago, el equipo favorito de baseball de Mike y por supuesto, el mío.
Arrastre mi maleta hasta el pasillo en donde - por fin - subiría hacia mi casi nueva vida. Solo iría a Los Ángeles por un mes o más, según había dicho Mike - que seguía teniendo esperanzas en que tuviera la más mínima idea de compensar el tiempo perdido con mi madre. Busque el asiento No. 26 que daba a la ventana, eso era "perfecto". Me senté y solté el aire que llevaba conteniendo desde que había subido al avión. Tamborilee mis dedos en el brazo del asiento con intranquilidad.
Era chistoso, nunca había viajado en avión.
Una azafata con un gran moño azul que colgaba de su coleta se acerco a mí con unos zapatos de tacón - mmm...algo - altos. Lo cual hizo preguntarme como caminaba cuando el avión estaba en el aire, mi estomago se revolvió y me hundí en el asiento.
-Disculpe señorita, ¿Le gustaría algo de comer o tomar? - dijo con tono amable sonriéndome abiertamente. Toque mi estomago con ambas manos y negué con la cabeza antes de responder.
- No gracias, creo que...así estoy bien - y le dedique una sonrisa torcida. Ella me dio una mirada de aliento. Supongo que lo veía casi todos los días.
Reproduje de nuevo la lista que tenia para el vuelo y escuche a Los Beatles con una de mis canciones favoritas: "All you need is love". Respire hondo y profundo, repitiendo en mi mente "Inhala amor, exhala paz. Inhala amor, exhala paz". Era un truco que Zoco me había enseñado para calmarle aunque nunca lo había utilizado,... hasta ahora. Me reí tontamente y fue cuando mi mirada se clavo en muchacho con cabello rizado color café obscuro, que me hizo recordar al chocolate amargo - soy adicta al chocolate amargo. El levanto la vista y nuestras miradas se encontraron. Ligeras descargas recorrieron todo mi cuerpo. Me sonrió y no pude evitar fijarme en sus labios en forma de corazón. El amplio su sonrisa sabiendo que miraba sus labios, sentí mis mejillas enrojecerse. Alguien detrás de él lo empujo para que avanzara y deduje que era su hermano.
Mire por la ventana. Lo cual no ayudo de mucho a mi estado. Tararee en mi mente "Love is all you need, love is all you need, love is all..."
- Hola. - di un respingón, creo que era el mareo que me tenia nerviosa, y alce la cabeza. Era el chico con el cabello chocolate amargo. Abrí mi boca para regresarle el saludo pero mi garganta estaba seca.
- Ho-la - Genial, que buena impresión daba. La comisura de sus labios se subió ligeramente como si estuviéramos compartiendo una pequeña broma. Se sentó a mi lado y pude oler su colonia. Volteo a verme, descubriéndome infraganti mirándolo. Se sonrojo, me sonroje, después hubo un silencio incomodo. Se aclaro la garganta.
- Entonces, soy Nick... - dijo, pero dejo la frase incompleta. Espere un momento para que terminara la oración pero no lo hizo.
- Amm...Yo Belle. - ladee la cabeza. De pronto recordé a Los Beatles y me quite los audífonos.
- Raro nombre. - fruncí el ceño. Al ver mi expresión, el rápidamente se corrigió - Me refiero a que nunca lo había escuchado. Yo...me gustas, digo no, no. Eh...Me gusta, tu nombre. - ante su balbuceo, me reí. ¡¿Había dicho me gustas?!
Escuche risas detrás de nosotros y voltee extrañada. Era el chico que lo había visto empujarlo un rato antes y otro parecido a ellos. No los había visto sentarse, supongo que había estado distraída con Nick. Sentí mariposas en el estomago, esta vez no fue por el mareo. Ellos se dieron cuenta de que los estaba mirando e intentaron poner una cara seria.
- Lo siento, me llamo Kevin - dijo el que estaba pegado a la ventana con ojos verdes más claros que los míos, un sombrero gris con clase y una bufanda. Me extendió la mano y se la estreche.
- Hola, Belle. Aunque creo que ya saben eso - los mire a ambos y asintieron cohibidos. ¿Quién era yo y que había hecho con Belle Soler?
- Hey, soy Joe - dijo el otro con el pelo más lacio que sus hermanos y una mirada de "perrito-en-una-venta-con-un-letrero-de-cómprame". Me guio en un saludo que no pude memorizar y Nick, a mi lado, lanzo un bufido. Lo mire de vuelta y sonrió tímidamente.
- Entonces, ¿Por qué van a L.A.? - pregunte tratando de dar conversación. Si Zoco me hubiera visto, se hubiera desmayado. Los tres me dieron miradas extrañas. Pensé que tal vez mi pelo se veía mal, o eso o tenia monos en la cara.
- Ah..., vamos a un concierto - dijo Joe.
- ¿Enserio? - Sonreí - ¿De quién? - los tres se partieron de risa. Los mire confundida. - ¿Qué? ¿Algo está mal? - me dirigí hacia Nick. Él negó con la cabeza.
- Nada. Todo está perfectamente bien - dijo dándome una sonrisa tierna. En solo unos minutos ya me había dado 4 diferentes sonrisas. Al mismo tiempo, una azafata rubia dio las indicaciones de que nos abrocháramos los cinturones y la explicación de lo que teníamos que hacer si se estrellaba el avión. Respire agitadamente. Bien, ayude a que me vuelva más loca. Nick volteo a verme. - ¿Tienes miedo de subirte a un avión?
- No exactamente. El caso es que nunca me he subido a uno - se vio sorprendió ante mi respuesta.
- ¿Nunca?
- Nunca de los nuncas. - le sonreí pero pareció más una mueca que nada.
- Wow, eso sí que es raro.
- Creo que comenzare a preocuparme cuando repitas de nuevo esa palabra para definirme. - bromee. Río.
- Lo siento - dijo avergonzado - Es solo que nunca conocí a una persona que no se hubiera subido a uno en su vida.
- Si, lo sé, pero la verdad es que amo Chicago, entonces nunca necesite un boleto de avión.
- ¿Y a ti que te... - no termino la pregunta porque una azafata - la misma azafata rubia que dio las indicaciones antes - se acerco a él exaltada.
- ¡Oh-Mi-Dios! ¡Eres Nick Jonas! ¿Me puedes dar un autógrafo? - le dijo chillando y brincando entregándole una foto de él con Kevin y Joe. Lo mire sin saber que reacción tener. ¿Qué acaso Nick era famoso? El me miro y luego a ella, lanzo un suspiro y firmo la fotografía. Ella avanzo un poco más y repitió lo mismo con sus hermanos. Nick se giro esperando a que dijera algo.
- Ya, entonces eres famoso.
- Si, amm... - se rasco la cabeza - Solo pensé que sería más cómodo hablar si no sabías lo que era. - se mordió el labio, viéndose claramente nervioso.
- No te preocupes. Es solo que no me lo esperaba.
- Uff, que bueno. - Dijo aliviado - A veces es difícil con todas las chicas acosándonos - me reí. - Digo...tu-sabes, yo... ¡Oh rayos! - se tapo la cara con las manos. Esta vez me reí más fuerte.
- Hey, lo entiendo. - dije tomándole las manos. Imaginaba que la vida de un famoso no era tan fácil como algunos creían. Descubrí su cara y lo mire a los ojos. Por alguna razón, mirarlo a los ojos no me causaba vergüenza o pena, era como haber estado buscando algo y después de un largo tiempo encontrarlo. Nos quedamos así por largos minutos y no me di cuenta cuando él se había acercado a mí. ¿O yo me había acercado a él?
- ¿Usas lentes de contacto? - murmuro. Mi mente estaba en blanco por lo que me tarde un poco en responder.
- No, amm...yo - ahora era mi turno para ponerme nerviosa - Son ciento por ciento verdes.
- Son magníficos - dijo aun susurrando. Toco mi mejilla con cuidado, acariciando mis pómulos. Mi cara se sentía caliente ahí, donde reposaba su mano.
Hubo turbulencia que rompió el momento mágico y bueno...yo me puse algo histérica. Apreté su mano libre y me presione contra el asiento.
- Hay Dios mío, hay Dios mío...
- Belle, Belle, guarda la calma - dijo Nick hablándome tiernamente - Hey, mírame. - Negué con la cabeza cerrando los ojos y respire una, dos, tres veces - Belle, mírame.
Abrí los ojos y encontré lo que buscaba en mi desesperación: café intenso. El sonrió a pesar de que estaba apretando su mano con todas mis fuerzas. Pensé que era dulce de su parte no quejarse. Pasó la sacudida.
- Gracias - suspire y me recosté en el respaldo.
- Eh... ¿Belle?
- ¿Si? - me gustaba como sonaba mi nombre en sus labios.
- Aunque me guste que me tomes de la mano, ¿podrías dejar de agarrarme tan fuerte?
- Oh - mire nuestras manos - lo siento.
Abrí su palma con cuidado y pude ver ligeras marcas donde mis uñas lo habían lastimado. Me miro y fue como si el tiempo se hubiera detenido. Pude escuchar mis latidos, como si hubiera recorrido kilómetros y kilómetros. El aliento contenido de Nick hizo sentirme asombrosamente bien porque sabía que no estaba sola con este sentimiento. Lo podía ver en sus ojos.
Y así de fácil, le conté sobre mi madre.
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¡Yey! Cumplido (: No prometi nada pero lo logre, subi en una semana. Me siento orgullosa. La verdad es que este capitulo me encanto. Cambie algunas cositas y muchas otras de la historia en general pero ya veran cuando las lean. Porfavor, porfavor comenten. Aunque sea un: "Hey me gusto (:" y ¡listo! Asi sabre si estoy escribiendo bien o solo pura verborrea XD